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Herencias y donaciones cuando se trata de inmuebles

Son muchos los casos en los que nuestros abogados especialistas en herencias son consultados con la intención de aclarar si es mejor recibir una herencia o una donación, sobre todo cuando se trata de inmuebles. Y es que, aunque en ambos casos se trata de traspasar un bien, dependiendo de cada caso será más adecuada una opción u otra, ya que hay que valorar no solo la situación personal, también los costes fiscales que cada una implica.

Los abogados especialistas en herencias de nuestro bufete Sánchez Pacios señalan que, hoy por hoy, la cesión de un inmueble dejándolo en herencia es una práctica más habitual que la donación, ya que las condiciones fiscales de las herencias pueden ser más favorables debido a que cabe la posibilidad de que puedan aplicarse ciertas reducciones en la base liquidable y bonificaciones en la cuota a abonar, bien sea por motivos de edad o parentesco.

No obstante, la principal diferencia con respecto a las donaciones es que, mientras estas últimas se realizan en vida, la herencia solo se hace efectiva en el momento del fallecimiento de una persona. Esto implica, en el caso de que exista testamento, que la ley fiscal que se aplicará podrá ser más o menos beneficiosa que la vigente en el momento en el que se redactó dicho testamento.

Otro punto a tener en cuenta en el caso de las herencias es que el pago del impuesto de sucesiones ha de abonarse en la Comunidad Autónoma en que residía el fallecido, siendo los beneficiarios los herederos forzosos. Con todo, si el fallecido hubiese hecho testamento podría dejar un tercio de sus bienes a un tercero que no tenga esa condición de heredero forzoso.

En el caso de las donaciones, la recepción se realiza en vida y es inmediata, por tanto, el donatario ha de pagar el tributo que corresponda en ese momento y en la Comunidad Autónoma en la que se localice el bien inmueble que se dona.

Eso sí, nuestros abogados explican que las donaciones conllevan una ventaja importante, y es que cabe la posibilidad de fraccionar las donaciones separándolas en períodos de mínimo tres años, con el objetivo de reducir el tipo de gravamen.

Por otra parte, el donante puede fijar en la donación el cumplimiento de determinadas condiciones y revocarla en caso de incumplimiento de las mismas. Además, ésta puede realizarse a un tercero que no pertenezca al núcleo familiar o sea heredero forzoso y también es posible donar el usufructo de un inmueble, así como establecer que el donatario sea el receptor de las rentas en el caso de que se alquilase. No obstante, este no podrá llevar a cabo su venta ya que no es el propietario.

Otro dato importante a tener en cuenta es que el donante debe incluir la donación en su declaración del IRPF como si se tratase de una venta, por lo que deberá declarar el incremento del valor del inmueble desde que se adquirió hasta que se produjo la donación.

Entonces ¿qué opción es la más adecuada? Eso depende de la situación personal y económica de cada caso particular, de las leyes establecidas en cada Comunidad Autónoma, y otros muchos factores a tener en cuenta. Lo más adecuado es contar con el asesoramiento de abogados especialistas en herencias y donaciones para que puedan valorar qué opción es la más beneficiosa en cada situación.